domingo, 8 de novembro de 2009


 A morada dos aedos

Navegando o anoitecer da Tua ausência
urdi estas longas asas de opala
e Tua melíflua presença a sonar
nas profundezas deste meu
ser aêneo.
Tua virtuosa alma,
ante as portas de sândalo da
morada dos aedos, flanava
pelo acetinado céu dos enamorados,
deslizando melodias de puro dulçor,
nas odes que os amantes tecem
com o pó das estrelas.
                                          La morada de los aedos

Navegando el anochecer de Tu ausencia
urdí estas largas asas de ópalo
y Tu meliflua presencia a sonar
en el profundo de mi
ser éneo.
Tu virtuosa alma,
delante las puertas de sándalo de la
morada de los aedos, deambulaba
por el cielo de satén de los enamorados,
deslizando melodías de puro dulzor,
en las odas que los amantes tejen
con el polvo de las estrellas.
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