quarta-feira, 7 de janeiro de 2009

El Amor en la Palestina

Era un bosque de olivas verdes,
verdes como es verde el cielo de los persas,
recordaba el manto sagrado del profeta.
El color se fue transmutando hasta llegar al gris.
Así quedo-se el cielo, después las nubles lloraran
y my corazón se fue quedando distante.
My cuerpo, muy frio, estaba bañado por un lago de rubís
y el sol fue escondido por la tristeza gris del cielo.
Disculpe mi amada, no voy llegar para el almuerzo
ni para la cena.

Mi amada, gracias por los dátiles,
por los damascos …
la muerte no tiene sabor y no da oportunidad a la despedida.
Lamento por no haber te ofertado una rosa, un beso, un adiós.
No hubo tiempo,
me olvidé del toque de queda,
ellos no conocen la compasión, el perdón.
Los fusiles sonaran,
de pavor me agarre al nada y cayendo
besé las piedras del suelo.
El universo baila,
duerme my amada, duerme, no llores,
voy estar en tus sueños y en la sonrisa de tus labios.
Encontré mi destino bien cerca de donde te conocí.
Kufr Kassem,
junto con cincuenta y seis pasaros,
después de la puesta del sol.
HADJA SHAMS MAHMUDA – es poeta e cuentista, teniendo como tema el pueblo árabe, sus historias, leyendas e
milenaria resistencia.
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